ACERCA DEL REIKI

Hacer una definición exacta de lo que es el REIKI en sí es una tarea complicada debido a que no es una técnica tangible, ni si ve ni se toca, solo se siente en el momento en que se alcanza cierta sensibilidad energética. Podríamos decir que estaríamos hablando de un método, una herramienta armonizadora con el mundo que nos rodea. Una característica importante es su simplicidad y la poca importancia que concede a las elucubraciones mentales.

Al ser una herramienta canalizadora de energía universal, como tal no existen dogmas, ni actos de fe, ni reglas inflexibles y absolutas. En el momento en que se inicia a la persona en la práctica del REIKI, es decir se han abierto los canales por los que pasa la Energía, hallamos que cualquiera está en condiciones de sacar de él lo que esté dispuesto a recibir.

Hay tantas aplicaciones del REIKI como personas iniciadas o receptoras haya. Será el interés de la persona el que decida exactamente que uso le dará a esta, llamémosle, técnica que para unos será de curación, para otros, una de las innumerables formas de prepararse a experimentar un proceso de expansión interior, y de decidirse a aceptar las experiencias de la vida como lecciones de la Realidad; para otros aún (quizá) se trate de una profesión.

Se trata de una técnica con mínimos, por no decir nulos efectos secundarios nocivos para la salud. Si bien, durante los primeros 21 días siguientes al primer tratamiento y/o iniciación al REIKI si que entramos en lo que llamamos la crisis de Sanación. Una especie de catarsis del alma que se traduce en una inundación de emociones que estaban latentes y una serie de reacciones físicas que constatan de una manera feaciente que somos una unidad interna conectada con la Energía central del Universo.

A este respecto, es preciso ser claros las iniciaciones del REIKI, sobre todo más allá del primer nivel, entrañan una transformación energética e interior que acaba por ser guiada por la Realidad y no por nuestro ego; por ello carece de importancia si lo anhelamos realmente, y si estamos dispuestos a volver a poner en tela de juicio todas la certidumbres que hemos adquirido hasta entonces, incluso las relativas al REIKI.

En conclusión a lo expuesto anteriormente no es una técnica ni mejor, ni peor que muchas otras técnicas que vuelven a hacer su aparación en este momento: simplemente, es útil a algunas personas que se sienten atraídas por este tipo de práctica. Existen numerosas formas de alcanzar la Verdad, tantas como tipos de seres humanos; ninguna de estas vías es privilegiada. Lo importante es recordar siempre que se trata de un medio y no de un fin. Nunca hay que confundir la ruta con su destino; de otro modo, se corre el riesgo de perderse en un laberinto de formas mentales. NO es rígido, y surte efecto independientemente de las técnicas y de las posiciones.

 

 

 

 

VARIOS APUNTES A CERCA DEL REIKI.

Hacer una definición exacta de lo que es el REIKI en sí es una tarea complicada debido a que no es una técnica tangible, ni si ve ni se toca, solo se siente en el momento en que se alcanza cierta sensibilidad energética. Podríamos decir que estaríamos hablando de un método, una herramienta armonizadora con el mundo que nos rodea. Una característica importante es su simplicidad y la poca importancia que concede a las elucubraciones mentales.

Al ser una herramienta canalizadora de energía universal, como tal no existen dogmas, ni actos de fe, ni reglas inflexibles y absolutas. En el momento en que se inicia a la persona en la práctica del REIKI, es decir se han abierto los canales por los que pasa la Energía, hallamos que cualquiera está en condiciones de sacar de él lo que esté dispuesto a recibir.

Hay tantas aplicaciones del REIKI como personas iniciadas o receptoras haya. Será el interés de la persona el que decida exactamente que uso le dará a esta, llamémosle, técnica que para unos será de curación, para otros, una de las innumerables formas de prepararse a experimentar un proceso de expansión interior, y de decidirse a aceptar las experiencias de la vida como lecciones de la Realidad; para otros aún (quizá) se trate de una profesión.

Se trata de una técnica con mínimos, por no decir nulos efectos secundarios nocivos para la salud. Si bien, durante los primeros 21 días siguientes al primer tratamiento y/o iniciación al REIKI si que entramos en lo que llamamos la crisis de Sanación. Una especie de catarsis del alma que se traduce en una inundación de emociones que estaban latentes y una serie de reacciones físicas que constatan de una manera feaciente que somos una unidad interna conectada con la Energía central del Universo.

A este respecto, es preciso ser claros las iniciaciones del REIKI, sobre todo más allá del primer nivel, entrañan una transformación energética e interior que acaba por ser guiada por la Realidad y no por nuestro ego; por ello carece de importancia si lo anhelamos realmente, y si estamos dispuestos a volver a poner en tela de juicio todas la certidumbres que hemos adquirido hasta entonces, incluso las relativas al REIKI.

En conclusión a lo expuesto anteriormente no es una técnica ni mejor, ni peor que muchas otras técnicas que vuelven a hacer su aparación en este momento: simplemente, es útil a algunas personas que se sienten atraídas por este tipo de práctica. Existen numerosas formas de alcanzar la Verdad, tantas como tipos de seres humanos; ninguna de estas vías es privilegiada. Lo importante es recordar siempre que se trata de un medio y no de un fin. Nunca hay que confundir la ruta con su destino; de otro modo, se corre el riesgo de perderse en un laberinto de formas mentales. NO es rígido, y surte efecto independientemente de las técnicas y de las posiciones.

 

 

 

VARIOS APUNTES A CERCA DEL REIKI.

Hacer una definición exacta de lo que es el REIKI en sí es una tarea complicada debido a que no es una técnica tangible, ni si ve ni se toca, solo se siente en el momento en que se alcanza cierta sensibilidad energética. Podríamos decir que estaríamos hablando de un método, una herramienta armonizadora con el mundo que nos rodea. Una característica importante es su simplicidad y la poca importancia que concede a las elucubraciones mentales.

Al ser una herramienta canalizadora de energía universal, como tal no existen dogmas, ni actos de fe, ni reglas inflexibles y absolutas. En el momento en que se inicia a la persona en la práctica del REIKI, es decir se han abierto los canales por los que pasa la Energía, hallamos que cualquiera está en condiciones de sacar de él lo que esté dispuesto a recibir.

Hay tantas aplicaciones del REIKI como personas iniciadas o receptoras haya. Será el interés de la persona el que decida exactamente que uso le dará a esta, llamémosle, técnica que para unos será de curación, para otros, una de las innumerables formas de prepararse a experimentar un proceso de expansión interior, y de decidirse a aceptar las experiencias de la vida como lecciones de la Realidad; para otros aún (quizá) se trate de una profesión.

Se trata de una técnica con mínimos, por no decir nulos efectos secundarios nocivos para la salud. Si bien, durante los primeros 21 días siguientes al primer tratamiento y/o iniciación al REIKI si que entramos en lo que llamamos la crisis de Sanación. Una especie de catarsis del alma que se traduce en una inundación de emociones que estaban latentes y una serie de reacciones físicas que constatan de una manera feaciente que somos una unidad interna conectada con la Energía central del Universo.

A este respecto, es preciso ser claros las iniciaciones del REIKI, sobre todo más allá del primer nivel, entrañan una transformación energética e interior que acaba por ser guiada por la Realidad y no por nuestro ego; por ello carece de importancia si lo anhelamos realmente, y si estamos dispuestos a volver a poner en tela de juicio todas la certidumbres que hemos adquirido hasta entonces, incluso las relativas al REIKI.

En conclusión a lo expuesto anteriormente no es una técnica ni mejor, ni peor que muchas otras técnicas que vuelven a hacer su aparación en este momento: simplemente, es útil a algunas personas que se sienten atraídas por este tipo de práctica. Existen numerosas formas de alcanzar la Verdad, tantas como tipos de seres humanos; ninguna de estas vías es privilegiada. Lo importante es recordar siempre que se trata de un medio y no de un fin. Nunca hay que confundir la ruta con su destino; de otro modo, se corre el riesgo de perderse en un laberinto de formas mentales. NO es rígido, y surte efecto independientemente de las técnicas y de las posiciones.

 

 

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Juanjo Valero Romero